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viernes, 17 de diciembre de 2010

Campaña antirrábica. Se vacunó a 600 mil mascotas y se detectó un caso en Morón

Más allá de la cifra alentadora, la Cartera  Sanitaria bonaerense solicita a la población que vacune a sus mascotas; informó que se identificó el virus en un gato y hay tres personas en tratamiento preventivo.






El ministerio de Salud de la Provincia informó que se detectó un caso de rabia en un gato de Morón, al parecer lo habría contraído por contacto con un murciélago infectado. Sin atención oportuna la rabia es mortal en todos los casos. Instan a participar de la campaña.

Según informaron desde el Ministerio, la detección se obtuvo en el marco de la Campaña de Vacunación Antirrábica gratuita que desde el mes de septiembre lleva a cabo el ministerio de Salud de la Provincia. “Hasta el momento hemos vacunado yendo puerta a puerta y en puestos fijos instalados en el Conurbano, La Plata y Mar del Plata a 600 mil mascotas, y la meta es llegar al millón”, detalló el titular de la cartera sanitaria, Alejandro Collia.

Collia explicó que el virus de la rabia sin tratamiento oportuno es mortal en el cien por ciento de los casos. Y si bien “la última persona afectada en la Provincia se registró en el año 1981, la presencia del virus en animales sostiene el riesgo de transmisión”. Por eso, recomendó adherir a la actual campaña antirrábica y mantener al día la vacunación anual contra este virus en perros y gatos. 

Frente al potencial riesgo, ante una mordedura de perro, gato o murciélago es preciso capturar al animal y dejarlo bajo observación veterinaria”, agregó Collia. Y explicó que si el animal muere o presenta síntomas neurológicos, la persona afectada deberá someterse al plan de vacunación antirrábica para humanos.
El área prioritaria de la Campaña está integrada por 32 municipios del primer y segundo cordón del Conurbano, además del Gran La Plata y  Mar del Plata. La vacuna antirrábica que está aplicando es producida por el Laboratorio Tomás Perón, dependiente del ministerio de Salud provincial.

Para llevar a cabo la vacunación cada municipio dispuso de personal sanitario identificado, pero además, el gobierno provincial aportó más de 150 vacunadores contratados especialmente para los meses de campaña.
Entre los fundamentos de la campaña, explicaron desde la Dirección de Zoonosis Urbana de la Provincia, figura la necesidad de aumentar la Vigilancia Epidemiológica, intensificar las acciones de Educación para la Salud y vacunación de animales, sobre todo, en áreas con Necesidades Básicas Insatisfechas (NBI). (Portal Contacto Político)

jueves, 16 de diciembre de 2010

Marcha por la protección de animales

Asociaciones protectoras de distintos puntos de la Provincia se manifestaron ayer con una nutrida caravana de autos hacia Gobernación en reclamo de la aplicación de la ley que prohíbe el sacrificio de los animales urbanos, y para repudiar y denunciar a los centros de zoonosis "donde se los encierra hasta la muerte", según denunciaron.

























"Tenemos fotos y videos que muestran las lamentables condiciones en las que viven los animales que terminaron en estos centros, que vienen a ocupar el lugar de las viejas perreras. Trataremos de entregarlas al gobernador Daniel Scioli junto con un petitorio para que se cumpla la ley de protección animal", explicaron los manifestantes.



Los representantes de las asociaciones protectoras que participaron de la marcha explicaron que trabajan para recuperar a los animales de los centros de zoonosis o rescatarlos de la calle para darlos en adopción después de brindarles los cuidados necesarios.



"Pedimos que en lugar de dejarlos morir se cumplan los programas de castración y vacunación", concluyeron.

jueves, 11 de noviembre de 2010

“La cas­tra­ción y la adop­ción de mas­co­tas son los dos pi­la­res de tra­ba­jo”

Iva­na Mar­ti­na (29) es mé­di­ca ve­te­ri­na­ria. Tra­ba­ja en el De­par­ta­men­to de Zoo­no­sis de la Mu­ni­ci­pa­li­dad de Río Cuar­to. 
 
 
 
 Jun­ta­men­te con las Pro­tec­to­ras de Ani­ma­les de nues­tra ciu­dad es­tán lle­van­do a ca­bo un no­ve­do­so pro­gra­ma que im­pul­sa la cas­tra­ción ma­si­va pa­ra el con­trol de la su­perpo­bla­ción ani­mal en la vía pú­bli­ca y la adop­ción de mas­co­tas, en­tre otras ini­cia­ti­vas. Es­te Pro­yec­to de Or­de­nan­za es­tá aguar­dan­do en el Con­ce­jo De­li­be­ran­te pa­ra ser san­cio­na­do.


-¿Qué ha­ce Zoo­no­sis?

- Zoo­no­sis sig­ni­fi­ca en­fer­me­da­des trans­mi­ti­das de los ani­ma­les a las per­so­nas, e in­clu­ye cual­quier ti­po de en­fer­me­dad y de ani­mal. El de­par­ta­men­to tie­ne dos áreas:  con­trol de pla­gas, vec­to­res, mos­qui­tos, ra­tas, etc. Y la otra par­te es to­do el con­trol de ani­ma­les do­més­ti­cos, tan­to el pe­rro o el ga­to, co­mo trans­mi­so­res de po­si­bles en­fer­me­da­des al ser hu­ma­no. Esa es la esen­cia. Lue­go, por la su­perpo­bla­ción de ani­ma­les exis­ten otras ac­ti­vi­da­des co­mo el con­trol de los mor­de­do­res, co­mo po­si­ble trans­mi­sor de ra­bia a otros ani­ma­les o per­so­nas, cam­pa­ñas de va­cu­na­ción, etc. Yo es­toy en el con­trol de la su­per­po­bla­ción ani­mal.

 
 -¿Có­mo es­tán tra­ba­jan­do res­pec­to a eso?

- Mi tra­ba­jo co­mien­za con la crea­ción de un pro­yec­to, den­tro del Dep­to. de Zoo­no­sis, que in­clu­ye el con­trol de la su­per­po­bla­ción ca­ni­na y fe­li­na. Y una de las ac­ti­vi­da­des que tam­bién rea­li­za Zoo­no­sis son las cas­tra­cio­nes en ba­rrios pe­ri­fé­ri­cos. A par­tir de abril em­pe­za­mos a tra­ba­jar en el pro­yec­to y, en agos­to, em­pe­za­mos a jun­tar­nos con las Aso­cia­cio­nes Pro­tec­to­ras. Es­te es un pro­yec­to en con­jun­to pa­ra crear un con­sen­so en­tre las dos par­tes. Las Pro­tec­to­ras son seis y to­das apor­tan con el tra­ba­jo im­pre­sio­nan­te que ha­cen y en for­ma gra­tui­ta. Es ad­mi­ra­ble. Y pen­sa­mos jun­tos có­mo crear un es­pa­cio de tra­ba­jo; es una co­la­bo­ra­ción mu­tua, ellos ocu­pan­do un lu­gar don­de la Mu­ni­ci­pa­li­dad no lle­ga o no al­can­za a ocu­par­lo. Y se creó un pro­yec­to her­mo­so que es­tá to­da­vía en el Con­ce­jo De­li­be­ran­te.

 
-¿De qué tra­ta?

- Abar­ca to­dos los pun­tos so­bre la su­perpo­bla­ción de ani­ma­les do­més­ti­cos en Río Cuar­to. Sin es­tar apro­ba­do, ya em­pe­za­mos a tra­ba­jar­lo en cuan­to a cam­bios de mo­da­li­da­des. Siem­pre hu­bo pun­tos muy conflictivos con res­pec­to a la Pe­rre­ra, que he­mos tra­ta­do de pu­lir pa­ra que no sea el ani­mal el que pa­gue por la cul­pa que tie­ne la so­cie­dad, que es quien es­tá po­nien­do al ani­mal en la vía pú­bli­ca. De­pen­dien­do de la si­tua­ción eco­nó­mi­ca o po­lí­ti­ca di­fe­ren­tes mu­ni­ci­pios tie­nen variados mé­to­dos de con­trol y ti­pos de pro­gra­mas...

 
-¿Es cier­to que en la Pe­rre­ra los ahor­can, los as­fi­xian con gas, que los fu­si­lan...?

- Yo eso nun­ca lo vi, pa­ra mí es una le­yen­da ur­ba­na. En to­da la his­to­ria de Zoo­no­sis co­mo con­trol de­be­mos cum­plir con una or­de­nan­za y sin el sa­cri­fi­cio de ani­ma­les. Pe­ro siem­pre va cam­bian­do la si­tua­ción en la que se de­be im­ple­men­tar la eu­ta­na­sia y có­mo. En es­te pro­gra­ma eso se mo­di­fi­có, pe­ro siem­pre se han uti­li­za­do mé­to­dos in­ter­na­cio­nal­men­te apro­ba­dos pa­ra la eu­ta­na­sia, aun­que a uno le gus­te más o me­nos, o hie­ra más la sen­si­bi­li­dad de al­gu­nas per­so­nas. Hoy, en nues­tro tra­ba­jo te­ne­mos el apo­yo del in­ten­den­te, quien ama a los ani­ma­les, por eso de­pen­de de la di­rec­ción po­lí­ti­ca que ha­ya. Por­que mu­chas per­so­nas pue­den exi­gir que no ha­ya ani­ma­les en la vía pú­bli­ca a cos­ta de lo que fue­ra y no­so­tros los te­ne­mos que sa­car, pe­ro qué ha­cer no so­mos no­so­tros los que de­ci­di­mos. Sí de­ci­di­mos de qué ma­ne­ra más hu­ma­na pue­da ser rea­li­za­da esa ta­rea.

 
-¿Y có­mo lo van a ha­cer?

- En es­te pro­gra­ma jus­ta­men­te des­ta­ca­mos que, en lu­gar de ser la eu­ta­na­sia un mé­to­do de con­trol,  lo sea la cas­tra­ción ma­si­va de ani­ma­les. Y es­to lo tra­ba­ja­mos jun­to con las Aso­cia­cio­nes Pro­tec­to­ras al ob­ser­var los pun­tos más crí­ti­cos de la su­perpo­bla­ción ani­mal. Y lo que en­con­tra­mos fue que la eu­ta­na­sia no nos lle­va a nin­gún la­do, ni una ma­tan­za in­dis­cri­mi­na­da de mi­les de pe­rros, si­no em­pe­zar por la ba­se del pro­ble­ma y por qué lle­ga el ani­mal a la vía pú­bli­ca. En es­te gru­po que se ha for­ma­do hay di­ver­si­dad de pen­sa­mien­tos e ideas; des­de la Mu­ni­ci­pa­li­dad des­ta­ca­mos que lo más im­por­tan­te es la vi­da del ciu­da­da­no. Y las aso­cia­cio­nes pro­tec­to­ras bus­can tam­bién pre­ser­var la vi­da y la ca­li­dad de vi­da que el ani­mal tie­ne en la vía pú­bli­ca. Dos pun­tos que pue­den lle­gar a unir­se y lo­grar un equi­li­brio es­tu­pen­do.

 
-¿Cuá­les son los pun­tos del pro­gra­ma?

- Tie­ne va­rios, en­tre ellos, la cas­tra­ción ma­si­va es nues­tro pun­to prin­ci­pal en ope­ra­ción de tra­ba­jo. La Mu­ni­ci­pa­li­dad hi­zo siem­pre cas­tra­cio­nes,  pe­ro he­mos avan­za­do en es­to con el apo­yo de to­do el De­par­ta­men­to de Zoo­no­sis, por­que yo era una per­so­na nue­va que ve­nía con ideas y ga­nas de ha­cer. Y, a lo que se ve­nía ha­cien­do des­de siem­pre, lo fui­mos au­men­tan­do. Y pre­ten­de­mos au­men­tar­lo en un 150 o 200 %, ha­cien­do es­ta­dís­ti­cas en ba­se a la can­ti­dad de ani­ma­les que po­dría­mos lle­gar a cas­trar en es­te pri­mer año.

 
-¿Cuán­tos cas­tran por día?
- Co­men­za­mos a fi­nes del año pa­sa­do pa­ra ob­te­ner los re­gis­tros a par­tir del 2009. An­te­rior­men­te, ha­bía una so­la per­so­na des­ti­na­da a es­te tra­ba­jo, se ha­cían tres cas­tra­cio­nes dia­rias. Me in­cor­po­ro yo, y ya éra­mos dos doc­to­res ope­ran­do. Y hoy so­mos tres. Fui­mos avan­zan­do y nues­tro ob­je­ti­vo es lle­gar a 10 o 12 ani­ma­les por día. Es­ta­mos al­re­de­dor de los 8 y los 10, por­que hay que pu­lir aún mu­chas co­sas al tra­ba­jar tan ma­si­va­men­te. Te­ne­mos mu­chos pro­ble­mas por la gen­te que fal­ta, a la que se le da su tur­no y no con­cu­rre. Y, ade­más, por los re­cur­sos hu­ma­nos, por­que esas 10 cas­tra­cio­nes se ha­cen en dos ho­ras y me­dia por­que el res­to del De­par­ta­men­to de­be se­guir fun­cio­nan­do en sus otras ac­ti­vi­da­des.

 
-¿Y la gen­te con re­cur­sos eco­nó­mi­cos tam­bién pue­de lle­var su mas­co­ta?
- No, el ser­vi­cio de cas­tra­cio­nes siem­pre fue des­ti­na­do a gen­te con ba­jos re­cur­sos, só­lo que aho­ra es mu­cho más ma­si­vo. Es pa­ra gen­te que tie­ne car­né blan­co, la que lo te­nía y ya no, y pa­ra los ju­bi­la­dos por­que es­tán siem­pre acom­pa­ña­dos de más de una mas­co­ta.

 
-¿Y los ani­ma­les que es­tán en los re­fu­gios?
- Nor­mal­men­te, las Aso­cia­cio­nes Pro­tec­to­ras ya los tie­nen a to­dos ope­ra­dos. La ta­rea que ha­cen es des­ta­ca­ble, re­cau­dan di­ne­ro pa­ra las ci­ru­gías y los tra­ta­mien­tos. Ellas ya es­tán tra­ba­jan­do por el bien de la so­cie­dad y por ani­ma­les de la vía pú­bli­ca. Son per­so­nas in­de­pen­dien­tes que rea­li­zan es­ta la­bor tam­bién.
Es im­por­tan­te des­ta­car que no­so­tros no com­pe­ti­mos, en nin­gún mo­men­to, ni que­re­mos qui­tar­le tra­ba­jo al sec­tor pri­va­do. Por el con­tra­rio, so­mos to­dos ve­te­ri­na­rios de he­cho y, ade­más, tra­ba­ja­mos en el sec­tor pri­va­do. Sim­ple­men­te, es­to se en­ca­ra hacia es­te ti­po de per­so­nas y lo tras­la­da­mos a los ba­rrios pe­ri­fé­ri­cos, que es don­de la re­la­ción hom­bre-ani­mal es muy al­ta. Se cree que en la ciu­dad hay una re­la­ción de 4 a 1 y en es­tos ba­rrios es de 4 a 2 o de 4 a 3.
 Ahí es­ta­mos en­fo­can­do en prin­ci­pio el pro­ble­ma. Y es una so­lu­ción que se plan­tea pa­ra los pró­xi­mos 8 años; re­cién ahí se ve­rá re­fle­ja­do en la vía pú­bli­ca es­te tra­ba­jo que co­men­zó en el 2009. Su­po­ne­mos que ha­cien­do unas 2.000 cas­tra­cio­nes por año se pro­yec­ta­rá en esa ci­fra. En es­te pro­ble­ma la so­cie­dad tie­ne una gran cul­pa que pa­gan los po­bres ani­ma­les.

 
-¿Y qué ha­ce la Pe­rre­ra?
- En Zoo­no­sis nues­tra prio­ri­dad es la cap­tu­ra de ani­ma­les pe­li­gro­sos en la vía pú­bli­ca, que pue­dan lle­gar a pro­du­cir he­ri­das a las per­so­nas o agre­si­vi­dad ha­cia los ve­hí­cu­los, o pue­dan lle­gar a oca­sio­nar un ac­ci­den­te de trán­si­to. Y, cuan­do hay una jau­ría que per­si­gue a una pe­rra en ce­lo, la cas­tra­mos y la en­via­mos a un lu­gar pa­ra adop­ción. Hoy fun­cio­na así la Pe­rre­ra y, por eso, he­mos lle­ga­do a te­ner tan buen diá­lo­go con las Aso­cia­cio­nes. Es­ta­mos de­sa­rro­llan­do un pro­gra­ma pa­ra que cam­bie la men­ta­li­dad de las per­so­nas res­pec­to de la Pe­rre­ra y de su fun­ción.
 Por­que no po­de­mos sa­lir con una je­rin­ga car­ga­da de eu­ta­ná­si­cos, cuan­do fui­mos no­so­tros mis­mos los que los pu­si­mos ahí. La so­cie­dad rio­cuar­ten­se no quie­re ani­ma­les en la vía pú­bli­ca, pe­ro tam­po­co acep­ta la eu­ta­na­sia. Y hay per­so­nas que aman a los ani­ma­les y es­tán aque­llos a quienes les mo­les­tan, pe­ro aún así no quie­ren que se los ma­te. Hay que bus­car un equi­li­brio y por eso es­ta­mos tra­ba­jan­do ­jun­ta­men­te con las Pro­tec­to­ras.

 
-¿Qué otros pun­tos in­clu­ye es­te pro­yec­to?
- Lo que es­ta­mos tra­tan­do de or­ga­ni­zar es for­mar el pri­mer Dis­pen­sa­rio Mu­ni­ci­pal de Ani­ma­les Do­més­ti­cos, con qui­ró­fa­no y con­sul­to­rio pa­ra aten­ción pri­ma­ria y en­fer­me­da­des trans­mi­ti­das por los ani­ma­les. Y tra­ba­jar ­jun­ta­men­te con la Se­cre­ta­ría de Sa­lud, pa­ra que si hay un pe­rro con sar­na no con­ta­gie a un ni­ño. Y, den­tro del Dis­pen­sa­rio, po­dría­mos te­ner un Re­gis­tro de Mas­co­tas, pri­va­das y de la vía pú­bli­ca. Y or­ga­ni­zar cam­pa­ñas de edu­ca­ción y va­cu­na­ción, del con­trol de la ra­bia y de con­cien­ti­za­ción. Por­que las Pro­tec­to­ras no tie­nen obli­ga­ción de acep­tar a las mas­co­tas sin due­ño, ellos lo ha­cen por amor y por vo­ca­ción. Y es­ta­mos ha­blan­do de ani­ma­les que sien­ten y su­fren y, los que es­tu­dia­mos Ve­te­ri­na­ria lo hi­ci­mos pa­ra cu­rar ani­ma­les y no pa­ra ma­tar­los.
 Des­de Zoo­no­sis se es­tá em­pe­zan­do a ge­ne­rar la adop­ción de mas­co­tas y en es­to es­ta­mos apren­dien­do al la­do de las Aso­cia­cio­nes; co­mo Mu­ni­ci­pa­li­dad tam­bién que­re­mos pro­mo­ver eso pa­ra ubi­car a los ani­ma­les que te­ne­mos en la vía pú­bli­ca. La cas­tra­ción y la adop­ción son los dos pi­la­res en es­te mo­men­to de tra­ba­jo. Hoy la Pe­rre­ra co­mo tal no exis­te, lo que hay es una ins­ta­la­ción con 23 ca­ni­les, allí se de­po­si­tan y que­dan ba­jo nues­tra ju­ris­dic­ción. Y es el lu­gar don­de las per­so­nas de­be­rían ir a bus­car a su ani­mal. Y aquel que es mor­de­dor, con agre­si­vi­dad com­pro­ba­da y que sea un ries­go, no vuel­ve a la vía pú­bli­ca y tam­po­co se da en adop­ción. Ese es el ani­mal que se sa­cri­fi­ca.